martes, 13 de mayo de 2014

CON LA MISMA VARA

El programa del día sábado 10 de mayo de 2014 tuvo como eje a la relación entre iglesia y derechos humanos, el tema plantado de manera acertada en el editorial de Belen Azpilicueta fue complementado por una entrevista en vivo, vía telefónica, con el ciudadano ilustre de la ciudad de Punta Alta y especialista  en religión Fortunato  Mallimaci.

Les dejamos para que disfruten el audio del programa y el editorial del programa.





EDITORIAL 
“Dios va a defender a su creación. Va a defender al hombre, pero puede ser que el remedio sea duro, porque la mano izquierda de Dios es paternal, pero puede ser pesada”. Estas palabras del Cardenal Primatesta enunciadas en enero de 1976, anticipan los graves sucesos que vendrán. La expresión “por izquierda” pasará a ser sinónimo de represión clandestina, señala Horacio Verbitsky al comienzo de una de sus obras.
Esta relación de la espada con la cruz no es nueva. Basta pensar solamente en cuántas guerras y conquistas históricamente se hicieron en su nombre. En el caso de nuestro pasado reciente, el simbolismo religioso utilizado continuamente por las FF.AA. nos remite a una eterna batalla del bien contra el mal, con una carga religiosa, moral e inquisitorial: “hay que librar al mundo del demonio”.
En una lógica sacrificial, estos “enemigos” deben morir por el bien de la nación, allí radica el rol mesiánico que se otorgan a sí mismas las Fuerzas Armadas. “A esos enemigos, al aparato subversivo, se los iba a destruir allí donde se encuentren, sabiendo que sobre la sangre redentora debe alzarse una segunda república”. El eco religioso de esta frase del ibérico Saint Jean es evidente por sí mismo. Se origina así un doble desplazamiento, toda violencia no estatal resulta terrorista y toda violencia estatal, justificada como antiterrorismo, es automáticamente legitimada, por la espada y por la cruz.
Si la sangre es redentora, quienes la derraman en orden a la redención, son cruzados de una guerra santa. Allí se encuentra la explicación del hecho de que el Arzobispo de Bahía Blanca, Monseñor Jorge Mayer, bendiga las medallas de reconocimiento a quienes fueron partícipes de esta cruzada. Como también de que sean numerosos los testimonios que señalen la presencia de sacerdotes en los CCD o que encontremos confesores calmando conciencias atormentadas luego de participar en “vuelos de la muerte”. Al fin y al cabo era una forma cristiana de morir, aprobada por la jerarquía eclesiástica.
Sin embargo, fueron también muchos los que se atrevieron a desafiar esta alianza del poder eclesial con el poder militar y la complicidad civil. Y a la mayoría de ellos les costó la vida. Baste pensar en monseñor Enrique Angelelli, en monseñor Ponce de León, en los mártires del Chamical, en los padres palotinos, en las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet … como también en Jaime de Nevares o Miguel Hesayne, valientes pastores que no vacilaron en alzar su voz aún en los momentos más oscuros. Y tantos otros que hicieron carne los postulados del Concilio Vaticano II.
El capuchino Eduardo Ruiz, párroco de Olta, diócesis de Angelelli, torturado y liberado gracias a las gestiones de su obispo, luego exiliado, solía repetirme: “llevo grabada en mi sien izquierda la última bendición de Enrique Angelelli”. Pocos días después de este encuentro, el obispo moriría víctima de un supuesto accidente automovilístico y los archivos con toda la documentación recabada acerca de la persecución a la que era sometida su diócesis, misteriosamente desaparecerían.
Hoy, a la luz de un nuevo papado, deseamos y esperamos que desde la Iglesia se asuman las responsabilidades y se aporten los datos que nos hacen falta para reescribir este capítulo trágico de nuestra historia. Y como señalaba acertadamente Enrique Angelelli:  “Dialogar exige, entre otras cosas, saber escuchar al otro, saber renunciar al propio criterio y opinión en la medida  que descubre que el otro tiene la verdad…con quienes se sienten poseedores absolutos de la verdad no se puede caminar juntos ni construir.” Buscando la unidad y el respeto más allá de las diferencias, hoy sembramos memoria luchando por la justicia, abiertos al diálogo y conscientes de que sólo en la medida en que reconozcamos la dignidad del hombre, podremos comprometernos en la plena y legítima defensa de los DD.HH.

martes, 6 de mayo de 2014


Bienvenidos a este blog creado para complementar a las transmisiones de "SEMBRANDO MEMORIA", en el encontrarán los audios, fotos y todo lo acontecido en el programa.
Como todo nuevo proyecto estará abierto toda colaboración que tenga que ver con los derechos humanos. Porque la construcción de la memoria es permanente, dinámica y colectiva, los invitamos a acompañarnos en este nuevo sueño "movejupense".

Un sábado 1 de junio del 2013, nacía un proyecto radial llamado SEMBRANDO MEMORIA, proyectado y realizado por integrantes del MOVEJUPA, con la idea de ampliar el arco de difusión de la temática de los derechos humanos, que ya estaba siendo abordada desde hacía un año por esta agrupación.
Unos minutos pasadas las 12:00 se escuchó la voz de Stella Barraza dando inicio al programa " Nuestro mensaje se alza como una bandera posible, para el despertar de la ciudadanía y de los mas jóvenes, pretendiendo que ellos, como estandarte de futuras generaciones, se apropien, se comprometan y militen en estos valores, sin distinción de banderías políticas, pero sí, firmemente encolumnados en un espacio ecuménico, participativo y comprometido con el bien de todos...", este fragmento pertenece a la carta fundacional del MOVEJUPA y nos acompaña en el inicio de cada emisión junto con la música del Rally Barrionuevo:


Los nervios del debut nos jugaron una mala pasada y no grabamos el audio de este primer programa, igualmente les proponemos leer el editorial realizado para ese día:

                     EDITORIAL DEL PRIMER PROGRAMA RADIAL DE MO.VE.JU.P.A.                            “SEMBRANDO MEMORIA”       
  1 junio de  2013
                                                        ¿Son humanos los derechos?
Para responder a este interrogante debemos antes preguntarnos a quiénes se considera humanos. Esto, que aparece como una obviedad, no era tan claro en los inicios de nuestra historia como Nación Argentina, ya que hace 200 años atrás, cuando nace nuestra patria, una de las cuestiones que se intentaba resolver de manera urgente era a quiénes se reconocía como ciudadanos, como personas y como seres humanos.
Es precisamente un joven abogado quien pone el tema en cuestión, nos referimos a Mariano Moreno, quien se encuentra altamente comprometido con la dignidad de aquellos que eran explotados por los grandes encomenderos, que se los utilizaba en las tareas más sacrificadas sin reconocerles ningún tipo de condiciones para que pudieran vivir. La ambición por las riquezas les hacía negar la condición humana a esa gran masa de población.
Moreno seguía la tradición de algunos sacerdotes que sostenían el carácter de humanos de las poblaciones nativas sometidas a la esclavitud y no habían logrado que desde el poder peninsular español se llegara a ese reconocimiento. El tema lo profundiza Moreno, integrante del grupo político que produce la Revolución de Mayo y posteriormente como Secretario de la Primera Junta nuestro Primer Gobierno Patrio. Su defensa, más allá de tener la impronta de algunos religiosos, se apoya en las teorías de Rousseau, que postulaba que todo hombre era libre por derecho natural y luego la sociedad  lo iba sometiendo a través de los diversos poderes y dominándolo por ese mismo juego de poderes. Por esto es que cuando nos interrogamos sobre los derechos humanos debemos considerar qué nos hace humanos y cuáles son las garantías que deben existir para hacernos más humanos.
Otra faceta a destacar en esto de querer unir derechos humanos con el pensamiento y la obra de Mariano Moreno, fundador de nuestra patria, es el papel protagónico que tienen los medios como difusores del conocimiento y de las perspectivas con que se abordan los temas de desarrollo de una sociedad. Mariano Moreno tiene  cabal conciencia de esto, es por eso que al fundar el 7 de junio de 1810 el primer periódico “La Gazeta de Buenos Aires“, lo que se propone es generar conciencia y difusión de los planes de gobierno y para  el conocimiento de la población, lo que queda demostrado mediante un decreto que establece “el pueblo tiene el derecho de saber la conducta de sus representantes”.
Si queremos establecer un paralelismo entre el periodismo que se da en los albores de nuestra incipiente patria y el periodismo que se da actualmente luego de 203 años de historia y con la evolución propia de las ideas políticas, sociales y económicas y con las prácticas democráticas para la elección de las distintas autoridades, vemos rápidamente la diferencia entre la concepción de los medios de comunicación de 1810, que buscaban formar e informar al ciudadano, y las prácticas periodísticas que actualmente malforman y desinforman a la ciudadanía a partir de la instalación de opiniones que en la mayoría de los casos están alejadas de la verdad, es decir el periodismo, a nuestro criterio, ha perdido el carácter de herramienta al servicio de la ciudadanía para la construcción, y en la mayoría de los casos se han convertido en medios difusores de la verdad construida a partir de intereses que al igual que en 1810 buscaban mantener la opresión, los privilegios y las prerrogativas  de los poderosos.
En la lógica del editorial para este programa queremos rescatar muchos de los valores que animaron a la Revolución de Mayo destacándose la defensa de los Derechos Humanos que vienen siendo objeto de interpretación y conquista desde el primer Gobierno Patrio y de la figura de uno de los políticos más relevantes de aquella época como fue Mariano Moreno, un ejemplo de militancia por la persistencia en sus ideas, un ejemplo de patriota por haber asumido distintos roles en su corta trayectoria política, un ejemplo de periodista comprometido con la suerte de su pueblo y un defensor de los derechos humanos universales. 

Algunas fotos del debut radiofónico: